Que es un Año Jacobeo y la Indulgencia Plenaria

Año Jacobeo

Año Jacobeo, o año Santo Jubilar Compostelano es todo año en que la festividad de Santiago Apóstol coincide en domingo, lo cual sucede con una frecuencia de 6, 5, 6 y 11 años. El próximo año, 2021, será Año Santo, y esto después de que el último Jacobeo fuera en el año 2010, por lo que la ilusión y el número de peregrinos que hagan el camino será mucho mayor; esperemos que toda esta situación por la pandemia del coronavirus no cambié estas perspectivas.

Se accede a la catedral por la puerta Santa, desde la Plaza de la Quintana. La ceremonia de apertura de la Puerta Santa tiene lugar la tarde del 31 de diciembre del año anterior; el arzobispo de Santiago golpea con un martillo de plata tres veces desde el exterior el muro – simboliza la dureza del Camino – y pide al Apóstol Santiago permiso para entrar; a continuación, se derriba el muro. La puerta permanece abierta hasta la tarde del último día del año Jacobeo.

La tradición manda que todos los peregrinos entren por ella a la Catedral de Santiago, por lo que la espera puede ser considerable para poder entrar por ella, sobre todo en los meses de más afluencia. Os diré que yo en los años que he peregrinado en verano en año Jacobeo me ha resultado imposible entrar por la puerta Santa, lo que no significa que no puedas obtener la indulgencia plenaria.

La indulgencia plenaria

Las indulgencias son un empujón y un regalo inmerecido que Dios nos da, a través de la Iglesia, en el camino de la búsqueda de la  santidad. Tenemos que comenzar señalando que la indulgencia plenaria lo que hace es borrar la pena temporal que, aún cuando nos hallamos confesado, aún sigue existiendo. Es como cuando te haces una herida en un brazo, el médico te lo cura cosiéndola, pero la cicatriz queda ahí, aunque ya estés completamente curado. La indulgencia plenaria nos quita esa cicatriz.

Para ganar la indulgencia plenaria, que se puede aplicar por uno mismo o por un alma del purgatorio, hay que tener la intención de evitar cualquier pecado mortal o venial y, además, de la peregrinación a Santiago, cumplir tres condiciones: 

  • Confesión sacramental. La confesión es necesaria porque borra la culpa y la pena eterna de la condenación; la indulgencia es una gracia añadida que da un perdón aún mayor. Por eso puede haber confesión sin indulgencia, pero no indulgencia sin confesión. Puede hacerse 15 días antes o después de la visita a la Catedral de Santiago.
  • Comunión Eucarística. Por cada una de las indulgencias que se quiere obtener, aunque sólo se puede obtener uno por cada día.
  • Rezar por las intenciones del Papa, por ejemplo, un Padrenuestro o un Avemaría.

La indulgencia plenaria se obtiene siempre que haces el Camino de Santiago, y cumples esas tres condiciones, y por eso, no sólo se obtiene en los Años Jacobeos. Lo bueno del Año Jubilar es, si te quedas varios días en Santiago, puedes obtener varias indulgencias al comulgar y orar por el Papa, ya que no es necesario confesar cada vez que se quiere ganar la indulgencia.

Vamos, todo un lujo. A mi es uno de los aspectos del camino que más me gusta, porque la indulgencia plenaria te deja muy tranquilo si la aplicas por ti mismo, el quedar limpio como un bebe recién bautizado, y también lo aplico en muchas ocasiones por el alma de un difunto mío, un familiar, un amigo. Cuando vas caminando y sientes el cansancio y las asperezas del camino, me ayuda el recordar que puedo ganar con ese esfuerzo que un alma salga del Purgatorio y vaya al cielo.

¡Buen Camino!