Que es un peregrino

«Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar .” Jorge Manrique (1440-1479)

la definición más sencilla de peregrino es la que le define como persona que anda por tierras extrañas. También lo es aquel que por devoción va a un santuario, tal y como recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua.

En la Edad Media, la mayoría de los peregrinos iniciaban su camino como forma de reparar sus faltas, como penitentes, o por una promesa. En numerosas ocasiones, peregrinar a Santiago de Compostela podía ser incluso la pena impuesta por un juez a un condenado.

Recuerdo en mi primer camino haber leído en el libro de peregrinos de Sarria, la historia de un peregrino que había hecho el camino desde Roma, cumpliendo así la promesa de peregrinar a Santiago, si un hijo suyo se curaba de una grave enfermedad. Lo impresionante es que lo hizo de ¡¡¡¡¡rodillas!!!!

Según la oficina de atención al Peregrino, en el año 2018, el 40,31 % de los peregrinos que llegaron a Santiago lo hicieron, exclusivamente, por motivos religiosos. Otro 48,71 % de los peregrinos lo hizo por motivos religiosos y otros. Y el resto, 10,98 % de los peregrinos, lo hizo por motivos no religiosos. Puedes consultar estas estadísticas en su página web.

En esta peregrinación, puedes llegar a conocer realmente lo que Dios te quiere, y también puedes llegar a conocerte profundamente a ti mismo. Para mí, este es un aspecto fundamental de la peregrinación, y uno de los motivos que han dado lugar a que me enamore del Camino de Santiago. En él he descubierto lo mucho que me quiere Dios.

Apartarse, durante unos días, de todo lo que nos une a este mundo, para vivir el silencio de la naturaleza, el esfuerzo, las dificultades – como son el calor en verano o el frío y la nieve en invierno-, pero también los maravillosos regalos que el Camino y sus buenas gentes te van a ofrecer, puede llevarte a un cambio profundo en tu vida.

La conducta del peregrino y su meta última quedan recapituladas en la carta de San Pablo a Tito 2, 11-15: «Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo».

¡Buen Camino!