Y después

Cuando llegas a Santiago de Compostela, entras en la Catedral a través de la Puerta de Platerías, que lleva ese nombre por la plaza a la que mira esa fachada y que era el lugar donde trabajaban los artesanos de la plata.

Pues bien, en el centro de la Puerta, en el parteluz, aparece un Crismón, uno de los primeros símbolos cristianos adoptados cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano, que es único en el mundo.

este es un típico crismón, ubicado en la Basílica de San Clemente de Letrán, en Roma, donde podéis ver las letras Alfa y Omega en su orden lógico, porque Cristo – el símbolo en el centro del crismón -es el alfa y omega, el principio y el fin de todas las cosas.

Crismón de la Puerta de Platerías

Sin embargo, en la Catedral de Santiago, el crismón encima del parteluz es único en el que la primera y la última palabra del alfabeto griego, alfa y omega, aparecen al revés. Como podéis observar en la imagen de arriba, en el crismón aparece en primer lugar la letra omega, y después la letra alfa, y tiene una fácil explicación: cuando llegas a Santiago, y culminas tu peregrinación, en realidad lo que estás haciendo es llegar al final de una etapa en tu vida, y a partir de ahí, comienza una nueva vida.

El verdadero Camino comienza en Santiago de Compostela. Peregrinar comporta una transformación interior y, en mi experiencia, tras peregrinar, surge una nueva fuente de valores, capaz de alumbrar una renacida manera de encarar la vida, acompañados por Jesucristo, y cada vez que acabo un camino, esos valores se afianzan y crece la ilusión por virvirlos, en mi interior.

Todo ello gracias a este Camino, por el que han transitado cientos de miles de peregrinos a lo largo de la historia. Ese es el milagro que el Apóstol hace entre sus peregrinos, ya que, con independencia del origen y motivación personal de cada uno al comenzar el camino de Santiago, terminamos siendo y reconociéndonos como «peregrino». Cuantos peregrinos me han recordado, tiempo después de hacer el Camino, como supuso un antes y un después en su vida peregrinar a Santiago.

¡Buen Camino!